¿De verdad necesitamos tantos deberes?

El tema de los deberes siempre crea debate. Algunos piensan que son necesarios para aprender, y otros creen que solo sirven para agobiar. En mi opinión, el problema no es que haya deberes, sino que la cantidad de ellos.

Es verdad que los deberes pueden ayudar. Cuando son pocos y están claros, sirven para practicar lo que hemos visto en clase y para ver si lo entendemos. Además, ayudan a crear una rutina de estudio.

Pero muchas veces pasa lo contrario: se mandan demasiados ejercicios o proyectos muy largos. Esto hace que algunos alumnos pasen toda la tarde ocupados haciendo las tareas, sin tiempo para descansar o hacer actividades extraescolares que también son importantes. Así, estudiar se vuelve algo estresante, agobiante e interrumpe el horario de sueño.

Otro de los problemas es la falta de coordinación entre los profesores. Hay días, normalmente a final de trimestre en los que coinciden muchos deberes, exámenes y proyectos a la vez. Entonces, en lugar de aprender, lo único que hacemos es hacerlos rápido para terminar todo y entregarlos a tiempo, aunque sea sin entender lo que hacemos.

Creo que lo mejor sería mandar menos deberes pero más prácticos. Deberes que de verdad te ayuden a aprender y no solo a quitar tiempo. También una solución sería que los profesores hablasen entre ellos para que no se acumulen todas las tareas para las dos últimas semanas de trimestre.

Al final, lo importante es aprender, no llenar horas de trabajo. Los deberes deberían ayudarnos a mejorar y a aprender, no quitarnos todo nuestro tiempo libre ni convertir el estudio en una carga.


Por Carla Rueda